La Belleza platónica y Marina Abramović.

Las performances de la artista de la antigua Yugoslavia, Marina Abramović, son conocidas por su intensidad, muchas veces por su violencia y por poseer una longa duración. Una de estas obras, llamada Art must be Beautiful, Artist must be Beautiful (1975), no es una excepción. La performance tiene cuarenta y cinco minutos de duración en los cuales la artista, desnuda, peina sus cabellos con extremada violencia, pasando los cepillos de hierro, por diversas veces, en su rostro sin menor intensidad que con la que pasa en sus cabellos. En cuanto realiza la acción, repite la sentencia que da nombre a la obra.

Una primera mirada a la performance puede llevar uno interpretarla, de una manera sencilla y quizá ingenua, como una crítica a los moldes de belleza de la época. Sin embargo, se quiere proponer que la obra contiene elementos del concepto de Belleza que Platón expone en su obra Fedro.

La afirmativa anterior es hecha, principalmente, con base al proprio nombre de la performance. “Beautiful”, como se sabe, contiene el significado de “belleza”. Todavía, la obra también afirma el hecho de que el arte y el artista deben ser bellos, lo que evoca una belleza física. Estos elementos son los que hacen posible delimitar el campo de análisis de este ensayo.

(…) se debe considerar que esta obra hace parte de una serie de performances que buscan un estado mental de consciencia ampliada por medio de la liberación de los elementos que nos mantienen en el mundo sensorial.

La propuesta del filósofo es que reconocer la belleza física en este mundo no es más que recordarse de otra que existe en el mundo de las ideas que, sin embargo, no se compara con la terrenal, por ser la segunda, una copia imperfecta de la primera. Se quiere decir que Abramović parece buscar esta Belleza ideal en su performance, pero por un método distinto a lo considerado por Platón. Eso porque, para él, la Belleza es algo alcanzable solamente por la actividad intelectual y no sensorial, lo que es una diferencia en relación con la obra de Abramović, puesto que la experiencia que ella se nos muestra es totalmente sensorial. No obstante, se quiere proponer que Art must be Beautiful, Artist must be Beautiful no huye de la propuesta platónica.

En primer lugar, se debe considerar que esta obra hace parte de una serie de performances que buscan un estado mental de consciencia ampliada por medio de la liberación de los elementos que nos mantienen en el mundo sensorial. Además se verifica que “the idea of purification is prominent in her Freeing the Body (1976) performances, three different acts that sought to empty the memory, the body and the voice” (Grammatikopoulou 2012). Para fines de este ensayo se considerará, que “what Abramović succeeds by these exhaustive performances is to empty her body out of any form of energy – mental or bodily, until there’s nothing but void” (ibid: 2012).

(…) por medio del dolor extremo ella atinge un torpor y así trasciende la limitación corporal.

Entonces, pasando por la violenta experiencia sensorial en Art must be Beautiful, Artist must be Beautifu, Abramović atinge un estado consciencia más amplio, lo cual le permite tener un segundo momento, que sería intelectual, es decir, por medio del dolor extremo ella atinge un torpor y así trasciende la limitación corporal. Puede parecer que, en la verdad, la obra de Abramović no se asemeja a la propuesta platónica, sin embargo, lo que la artista hace es validar que la experiencia sensorial es un camino, entre varios, para desarrollar o llegar a una experiencia intelectual.

Junto a eso, se puede decir que es muy claro que, por medio de una performance chocante y, quizás, sin atractivos bellos se intenta alcanzar la Belleza verdadera. De hecho, se pude considerar que la performance causa una especie de agonía por la manera como la artista se peina, además se puede sentir el dolor en su voz. Pero eso no sería un problema si se considera que Platón dice que la Belleza “es lo más digno de ser amado” (132), o sea, la actitud de Abramović de herirse y querer deshacerse de su cuerpo, todo por el deseo de alcanzar la Belleza, no es algo condenable, sino que admirable. Sin embargo, obviamente, es posible que ni todo espectador sienta que la artista hace algo noble, puesto que los moldes de la sociedad hacen con que el cuidado con el cuerpo sea altamente valorizado. Otra vez la artista parece ir en contra a la teoría platónica, ya que el filósofo considera que la admiración de la Belleza, en esta dimensión, aproxima el humano al mundo perfecto.

Luego, si la performance de Abramović no es bella, entonces no provocará este efecto en el espectador, por lo cual se considerará que la experiencia de la artista tiene objetivo individual y no universal. Eso hace posible cuestionar si también Platón se refiere a una experiencia solamente individual, es decir, si no se puede alcanzar la Belleza de modo universal.

Abramović parece querer alcanzar la Belleza ideal platónica por medio de la liberación de su cuerpo, es decir, ella utilizase de una medida sensorial extrema para atingir un nivel intelectual también extremo y, quizás admirar la Belleza ideal y verdadera. Por medio de la repetición de la frase, la artista recuerda los moldes mundanos que hacen nada más que engañarnos cuanto a la real Belleza. Ella, por fin, parece ver en lo mundano un medio para llegar a la Belleza verdadera.

Obras citadas:

  1. Abramović, Marina. “Art must be Beautiful, Artist must be Beautiful”. Online video clip. Web. 29 Septiembre 2013. Retirado de < http://www.imaionline-katalog.de/servlet/fc?oid=13105&script=t&col=82341&p=1&srid=82341&c=1&r=1000&f=200&mf=1&lng=de&button=&order=name&JServSessionIdroot=mfaqet7zu1&lb=0&wacc_cmd=imageprocessing.1&c=1&imp_type=3#>
  2. Grammatikopoulou, Christina. Interartive. Enero de 2012. 06 de Septiembre de 2013. <http://interartive.org/2012/01/abramovic-breath-voice-void/>.
  3. Institute, Netherlands Media Art. Li-Ma. s.d. 29 de Septiembre de 2013. <http://catalogue.li-ma.nl/site/?page=%2Fsite%2Fart.php%3Fid%3D4454>.
  4. Platón. Fedro. Trad. María Isabel Santa Cruz. Buenos Aires: Editorial Losada, 2007.

*Texto disponível em português aqui.