La experiencia apolíneo-dionisíaca moderna de Spencer Tunick.

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Las fotografías de Spencer Tunick son compuestas, básicamente, por tres elementos: seres humanos, desnudez y espacios públicos. Los cuerpos, sus formas y tonalidades son los elementos que dispone el artista para montar su obra. Esto se puede admirar en la serie hecha en la ciudad australiana de Sydney, en 2010. Las fotografías fueron construidas con una gran cantidad de personas desnudas, acostadas en posición horizontal, frente al edificio Opera House.

Sería un tanto obvio basar un discurso, sobre la obra de Tunick, en la exposición y exploración de la desnudez humana y el sentido natural que este ítem posee. No obstante, se propondrá que, además de esta intención, la serie fotográfica mencionada es una experiencia apolíneo-dionisíaca moderna, basada en la exposición hecha por Nietzsche sobre el nacimiento de la tragedia.

En primer lugar, se debe tener en mente que, obvio, la experiencia apolíneo-dionisíaca presupone un ambiente mucho más natural que el que compone la fotografía de Tunick. Sin embargo, este es justamente el giro del artista: al reunir una gran cantidad de personas, para un único objetivo, en medio a un ambiente urbano, él muestra que la realidad en que vive y retrata es distinta de aquella antigua, pero que no imposibilita la experiencia de unión e integración sugerida por los ritos griegos. No obstante, si no se está en un ambiente lleno de animales, árboles y otros elementos naturales, sino frente a una escultura gigantesca de concreto, ¿cómo puede ser esta una experiencia apolíneo-dionisíaca completa? Para responder a esta cuestión se apuntará que, esencialmente, el ser humano también es un animal, hecho que le permite ser un integrante del rito dionisíaco, pues, así como dice Nietzsche, en los ritos, la naturaleza “celebra su fiesta de reconciliación con su hijo perdido” (44).

(…) al tornarse un todo, se reivindica a la naturaleza las construcciones modernas, el metal, el concreto y todos sus componentes.

Además, se abogará al hecho de que, en la experiencia dionisíaca, “el ser humano no es ya un artista, se ha convertido en una obra de arte” (45). Esto es exactamente lo que pasa en la obra de Tunick, puesto que el artista mismo denomina el resultado final de su creación como “installations” (2009), es decir, un montaje, una unión, no solamente de personas, sino que también de ellas con el ambiente. En tal sentido, es posible afirmar que las personas que participan de la obra del artista americano tienen una función semejante a la del coro trágico, pues en las dos experiencias es posible “verse uno transformado a sí mismo delante de sí, y actuar uno como si realmente hubiera penetrado en otro cuerpo, en otro carácter” (83). Se suma a eso el hecho de que, al tornarse un todo, se reivindica a la naturaleza las construcciones modernas, el metal, el concreto y todos sus componentes, como parte de ella, pues no solamente el hombre es un hijo perdido, sino que este modificó la realidad a su alrededor. Aquí se hace esencial referirse al hecho que, antes de la fotografía y después de ella, sus componentes son “individuaciones”. Es decir, no están conectados, sufren un proceso apolíneo, en donde experimentan el mundo de forma individual. Solamente en la composición de la fotografía pueden sentirse parte del todo.

(…) la orgia también puede ser percibida en los propios cuerpos desnudos, juntos, ocupando un mismo espacio, tocándose y componiendo una unidad.

Junto a lo anterior, se dirá que la orgia – ítem esencial a los ritos dionisíacos – no está presente en sí, sin embargo, su esencia participa del trabajo de composición de forma sutil y racional. Wilson (2003) nos presenta una importante referencia de la experiencia que se vive en la composición de la fotografía: “It was a sensual experience of extraordinary intensity” (Fue una experiencia sensual de intensidad extraordinaria – traducción nuestra). En esta dimensión (de participante de la obra de arte) el ser experimenta una sensación quizás similar a la que se buscaba en las orgias dionisíacas. Además, la orgia también puede ser percibida en los propios cuerpos desnudos, juntos, ocupando un mismo espacio, tocándose y componiendo una unidad. Con respecto a eso, es posible decir que la esencia de Apolo actúa promoviendo el control sexual en los integrantes de la obra, ayudando a crear, otra vez, una moderación que es esperada sobre el tema en tiempos actuales. Eso, es claro, si no se considera que la obra sea, también, una forma de hacer frente a esta moral actual, en una tentativa de romperla y tornar el tema algo común, no solamente por la experiencia vivida por los participantes, sino que también por el público que se ve delante a la obra. Y, también, estaría representado en la disposición organizada de los cuerpos, todos en una misma posición para producir un efecto visual.

Otro hecho a considerar es la náusea post ritualista que presupone la experiencia dionisíaca. Ella es provocada tan pronto vuelve el individuo a la realidad cotidiana. Es una especie de nostalgia por el mundo dionisíaco y de dolor frente al mundo en que está condenado a vivir su realidad. Si bien es cierto que, después de la experiencia proporcionada por la obra de Tunick, el individuo puede venir a sentir dicha náusea, se propondrá que, en la modernidad, el hombre también la siente antes de la experiencia. Sin embargo, la náusea es lo que lo lleva a buscar hacerse parte de la construcción artística.

Finalmente, se puede decir que la obra de Tunick funciona en dos dimensiones: una que presupone la participación de las personas en la composición de la obra y otra que presupone la reacción del público frente al producto final. Las dos dimensiones, sin embargo, evocan la experiencia apolíneo-dionisíaca que vivían los griegos antiguos con su tragedia. En la fotografía se puede ver la mesura apolínea actuando sobre la sensualidad y unión dionisiaca, que resulta en una experiencia moderna de los ritos griegos antiguos.

Obras citadas:

  1. Nietzsche, Friedrich. El nacimiento de la tragedia. Madrid: Alianza, 2000.
  2. Tunick, Spencer. Sydney 1, 2010. Sydney. <http://www.artnet.com/usernet/awc/awc_workdetail.asp?aid=425378777&gid=425378777&cid=255348&wid=426180908&page=1>
  3. Tunick, Spencer. whitehot | March 2009, Interview with Spencer Tunick. Joe Heaps Nelson. March 2009. <http://whitehotmagazine.com/index.php?action=articles&wh_article_id=1786>
  4. Wilson, Simon. spencertunick.com. s.d. 06 de Noviembre de 2013. <http://spencertunick.com/templatePages/bibImView.php?id=3&view=text>.

*Texto disponível em português aqui.