Las personas y la calle.

De nada sirven palabras vacías,
El cerebro retiene, piensa y decide:
hay que trabajar

Hay que tener ideales,
No basta leer:
hay que entender, ¡respetar!

No basta abrir la boca para hablar,
El aire entra, llena los pulmones y sale:
hay que trabajar

Hay que hacer valer,
No basta querer:
hay que ser, ¡respetar!

Es inútil señalar con el dedo,
El músculo obedece, endurece y sube:
hay que trabajar

Hay que alabar,
No basta defender:
hay que mirar en los ojos, ¡respetar!

¿Para qué sirve el caminar?
El cuerpo pesa sobre los pies, se encallecen y corren:
Hay que trabajar

Hay que levantarse,
No se puede huir:
¡Hay que luchar, hay que luchar, hay que luchar!

¿Pa’ qué sirve ese corazón?
La sangre es impulsada, se calienta y cae en el asfalto:
Hay que trabajar

Hay que llorar,
No basta decir:
Hay que sentir, luchar y ¡respetar!

¿Adónde va todo el trabajo?
El cuerpo se cansa, cae y desiste:
Hay que llorar

Hay que agonizarse,
No basta orar:
Hay que ser ayudado, amado… ¡hay que revolucionar!

*Texto disponível em português aqui.