Reflexiones: la comunidad gay y el status quo.

Marcha del Orgullo LGBT 2015 en Brasil.

La comunidad gay no puede ser responsabilizada por las actitudes de una parcela dentro de ella que reproduce los mismos prejuicios y modos de vida de las personas hetero. Cuándo me di cuenta de que la comunidad gay es tan perdida socialmente cuanto cualquier otra, me quedé decepcionado. Puede que sea un problema mío, pero considero ridículo el hecho de que muchos se dejan llevar por los conceptos e imágenes vendidos por los grandes medios de comunicación.

El personaje gay es estereotipado, es heteromodificado para ganar su lugar. Sólo es necesaria una simples mirada en las redes sociales y verás varios gais haciendo check-ins en gimnasios, viviendo una vida de fiesta y gastos superfluos. Tal vez yo me tenga equivocado en pensar que esa comunidad seria más que eso, que el hecho de que sufrimos prejuicios nos haría buscar respuestas y, en consecuencia, tener una posición diferente cuanto al status quo. Pues, aunque algunos gais digan que desafían ese status, a mi me parece que quieren misturarse a él cuando entrenan, sacan selfies y más selfies y son considerados un mercado para el capital. “Pesquisas apuntan que los gais van a gastar mucho a lo largo de los años” y que eso sólo tiende a aumentar. Somos, entonces, objetos del deseo del capital, somos el medio para llegar al objetivo, que es el lucro. Nada diferente de los heteros.

Muchos dirán que soy extremista. En el momento, creo que tal posición es necesaria. Y más: extremo para mi es dejarse llevar por estereotipos de belleza, de consumo, etc. Extremo es existir una institución que aun discute el divorcio y además se cree en el derecho de decir cual debe ser la posición de sus participantes cuanto a mi vida. Extremo es que digan que existe pecado. Extremo es un padre expulsar un hijo de casa, es matar alguien por odio.

La vida de la comunidad gay, como veo, debe ser otra, diferente de la que actualmente veo en el Youtube, en las redes sociales y en la vida diaria. Además de no nos someternos al miedo, debemos nos posicionar contra el status quo, pero no solamente a parte de él, aunque queramos sentirnos integrados, pero si combatiendo todo lo que hay de despreciable en él, que no genera bienestar pleno, sino que solamente felicidad momentánea y status elevado por motivos mezquinos.

Extremista si, robot nunca.

*Texto disponível em português aqui.
**Foto por Aline Fernandes.