Reseña: Travesuras de La Niña Mala (Mario Vargas Llosa).

Travessuras da Menina MáHistórico e intenso. Travesuras de La Niña Mala empieza en 1950 y pasa por la Revolución Cubana, por la cultura hippie, por el miedo de la SIDA y por la dictadura peruana. Todos estos momento históricos son vistos y narrados por Ricardo Somocurcio, un peruano que desde pequeñito sueña en vivir en Paris. El libro cuenta la historia de una relación que pasa por todos los momentos citados más arriba. Ricardo se enamora muy joven de Lily, la falsa chilenita. Esa identidad es sólo una de las cinco adoptadas por la dueña del corazón del dulce peruano de Miraflores.

La primera cosa que se destaca es la capacidad de Llosa de mezclar tan bien los elementos ficcionales con los históricos. Todo se mueve perfectamente y no es necesario volver hacia atrás en el texto para entender lo que se pasa. Pero eso, también, se da porque los personajes son previsibles y mantienen sus personalidades intactas, aún que pasen por dificultades emocionales y físicas. Tal vez se pueda decir que eso sólo cambie al final, cuando la Niña Mala busca al Niño Bueno (apodos que los dos cambian entre si) para disculparse y entregarle todo su patrimonio.

El libro no se llama Travesuras de La Niña Mala por nada… Aún que ella reconozca las cualidades del Niño Bueno, es cuestionable si realmente lo ama y, claro, este es un juego mental muy bien hecho por el autor.

La relación de los dos no construye nada, es algo totalmente negativo para ambos: él siempre se hiere, pues ella siempre se va, y ella siempre se siente aprisionada y “menos viva” cuando resuelve ceder a los beneficios que él puede ofrecer, que nunca son lo que ella quiere de verdad.

Además de eso, es muy interesante percibir que Llosa optó por dos personajes totalmente distintos: Niño Bueno, recatado, con un objetivo claro y sencillo, estable, dulce; Niña Mala, provocativa, fría, calculista, instable, dominadora. Es difícil opinar sobre el estereotipo femenino que ella representa en el libro y es muy obvio exponer el estereotipo masculino que él escribe. Lo que si se debe considerar es que, sea en la ficción o en la vida real, son manos masculinas que escriben la historia: Ricardo y Mario. La teoría de que no hay nada machista en la construcción de la Niña Mala, pues, en el sexo, ella siempre domina a Ricardo, llevándolo a hacer exactamente lo que ella quiere, es medio rebuscado.

Además, es importante resaltar el constante sentimiento de apátrida que tiene Ricardo. Al salir de Perú en busca de su sueño, se vio en una Europa que, aún que lo tenga legalizado, no le recibió por entero, generando en él un vacío existencial y de identidad, pues no se veía como francés, tampoco como peruano.

Después de tantas aventuras y momentos de desespero, el final puede sonar obvio, pero eso no debe ser considerado como algo malo. Vale recordar que ficción y realidad se mezclan en el libro, y el cierre es el producto de eso.

De cualquier forma, parece que hay siempre un juego entre dos lados, entre dos fuerzas distintas que se chocan y producen caos, al menos hasta cierto punto, pues, cuando la muerte se acerca, entonces, se puede ver la humanidad presente en los personajes, sea en aquel que ampara, o en aquella que necesita ayuda. Tal vez sea ahí que vive el amor, en el acto de reconocer la necesidad que se tiene de alguien. ¿O sería eso solamente egoísmo? Y más, ¿el sentimiento que une los dos personajes es amor?

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*Texto disponível em português aqui.